Paloma García. Experta en Comunicación Emocional y Coaching de Fortalezas y Bienestar.
No hay que esperar a vivir una situación de estrés, ansiedad o preocupación para tener en cuenta nuestra salud mental. De hecho, la suma de todos los pequeños momentos acumulados que nos causan malestar y no atendemos ni gestionamos son los que amplifican la intensidad desagradable de cualquier experiencia desafiante que nos presenta la vida.
¿Cómo prevenimos ese perjuicio y aumentamos nuestra resiliencia? Elevando bienestar poniendo el foco en las áreas de la vida que generan emociones positivas. Hay diferentes fortalezas de la personalidad que, cuando las trabajamos conscientemente, son fábricas de bienestar y reducen o transforman el impacto negativo del estado de ansiedad o estrés permanente de la sociedad en la que vivimos.
“Hay diferentes fortalezas de la personalidad que son fábricas de bienestar y reducen o transforman el impacto negativo del estado de ansiedad o estrés permanente”
Paloma García. Experta en Comunicación emocional.
-Universalismo: equivale al Amor Universal. Ese sentimiento de cuidado, atención y mimo que siento hacia los demás, hacia el entorno, hacia el resto de los seres vivos y hacia mí mismo. Se puede trabajar a diario con pequeños gestos de amabilidad, como saludar y sonreír al vecino, agradecer al conductor que te cede el paso, concederte descanso si sientes cansancio, acariciar a un animal, ayudar a alguien de cualquier manera, etc. Crear una lista de pequeñas acciones diarias para ponerlas en marcha es una práctica muy poderosa para generar bienestar.
-Gratitud: apreciar lo que tenemos en la vida. Cuando conectamos con esta fortaleza, nos damos cuenta de lo valiosas que son muchas de las pequeñas cosas que componen nuestra vida y damos por hecho.
-Apreciación de la Belleza: es la capacidad de abrir nuestros sentidos y percibir a través de ellos, permitiendo y dándonos cuenta de las
sensaciones que producen en nosotros. Puede ser admirar un atardecer,
observar a nuestros hijos mientras juegan, oler un aceite esencial o dar un paseo por la naturaleza. Activar conscientemente esta fortaleza nos ayuda a estar presentes, en el aquí y en el ahora. Solo en ese momento es, cuando la alerta constante de peligro que recibe el cerebro cuando nuestra mente plantea tareas y preocupaciones sin parar, se apaga y simplemente disfruta lo que único real: lo que sucede en el momento.
-Positividad: poner en práctica la positividad implica que ampliamos nuestra perspectiva y entrenamos la capacidad de ver aspectos agradables en las situaciones que nos toca vivir. Esto nos ayuda a ver posibilidades nuevas, a generar esperanza y desarrollar nuevas ideas y soluciones.
Entrenar la práctica del bienestar nos conduce a estados conscientes de disfrute y de calma que impactan positivamente en la calidad de nuestra salud mental.

