La cena de la salud mental
La cena de la salud mental
LA SONRISA DE ALFONSO
Me llamo Sara Pérez, soy madre y soy la presidenta de Fundación Lidera, una organización que nació del dolor, pero también de la esperanza. Mi historia es la semilla de este proyecto que quiere ayudar a encontrar apoyo emocional cuando más se necesita.
Tenía 25 años cuando me quedé embarazada de gemelos. Un embarazo múltiple es, de por sí, una experiencia abrumadora, Pero, en mi caso, lo que parecía una aventura de amor y descubrimiento pronto se tornó en una pesadilla de incertidumbre y dolor. En el tercer mes de gestación, recibí una noticia devastadora: mi embarazo era un CIR selectivo, lo que significaba que uno de mis bebés crecía mucho menos que el otro.
Dos veces por semana tenía que ir a hacerme ecografías y controlar al bebé más débil porque si éste fallecía también corría riesgo mi vida. Si aquello tan terrible pasaba, la cuenta atrás se ponía en marcha. Tenía 10 minutos para hacerme una cesárea y que yo no muriera junto a mis bebés.
Me sentía completamente sola en un momento que requería de una red de contención emocional que simplemente no existía.
Aproximadamente en la semana 25 me ingresaron por la debilidad de mi bebé y el embarazo culminó con una cesárea de urgencia. Todo iba a empeorar; porque si bien mi hijo más frágil -con 930 gramos- poco a poco salía adelante, su hermano Alfonso, que sonría a la vida desde que nació, sufrió un percance durante sus primeros cuidados en el hospital: una necrosis por una herida que desembocó en su fallecimiento.
En aquel momento, mi mundo se detuvo. El dolor, la culpa, la impotencia y la tristeza me envolvieron teniendo un bebé a mi cargo que necesitaba a su madre, una madre que ya no era una madre al uso, que no tenía fuerzas para darle todo lo que necesitaba. Eso me destruía, pero también iba a ser la semilla de algo grande, algo que podría cambiar la vida de otras personas.
Sé que, en algún lugar, otra joven Sara enfrentará una situación similar a la mía. Mi deseo es que, cuando llegue ese momento, ella no tenga que enfrentarlo con el mismo vacío y la misma angustia con la que yo lo viví. Que tenga acceso a información, a apoyo emocional, a una mano amiga que le diga: “Es duro, pero estoy contigo para lo que necesites”.
Esa es la esencia de Fundación Lidera. Convertir el dolor en propósito, la pérdida en acción, la soledad en comunidad. Porque nadie debería enfrentar sus batallas más difíciles sin ayuda. Y porque, con el apoyo adecuado, podemos aprender a sanar y a seguir adelante, más fuertes que nunca. Levanta conmigo la mano por la salud mental de las mamás que están por venir.
¿Nos ayudas?
LA SONRISA DE ALFONSO
Me llamo Sara Pérez, soy madre y soy la presidenta de Fundación Lidera, una organización que nació del dolor, pero también de la esperanza. Mi historia es la semilla de este proyecto que quiere ayudar a encontrar apoyo emocional cuando más se necesita.
Tenía 25 años cuando me quedé embarazada de gemelos. Un embarazo múltiple es, de por sí, una experiencia abrumadora, Pero, en mi caso, lo que parecía una aventura de amor y descubrimiento pronto se tornó en una pesadilla de incertidumbre y dolor. En el tercer mes de gestación, recibí una noticia devastadora: mi embarazo era un CIR selectivo, lo que significaba que uno de mis bebés crecía mucho menos que el otro.
Dos veces por semana tenía que ir a hacerme ecografías y controlar al bebé más débil porque si éste fallecía también corría riesgo mi vida. Si aquello tan terrible pasaba, la cuenta atrás se ponía en marcha. Tenía 10 minutos para hacerme una cesárea y que yo no muriera junto a mis bebés.
Me sentía completamente sola en un momento que requería de una red de contención emocional que simplemente no existía.
Aproximadamente en la semana 25 me ingresaron por la debilidad de mi bebé y el embarazo culminó con una cesárea de urgencia. Todo iba a empeorar; porque si bien mi hijo más frágil -con 930 gramos- poco a poco salía adelante, su hermano Alfonso, que sonría a la vida desde que nació, sufrió un percance durante sus primeros cuidados en el hospital: una necrosis por una herida que desembocó en su fallecimiento.
En aquel momento, mi mundo se detuvo. El dolor, la culpa, la impotencia y la tristeza me envolvieron teniendo un bebé a mi cargo que necesitaba a su madre, una madre que ya no era una madre al uso, que no tenía fuerzas para darle todo lo que necesitaba. Eso me destruía, pero también iba a ser la semilla de algo grande, algo que podría cambiar la vida de otras personas.
Sé que, en algún lugar, otra joven Sara enfrentará una situación similar a la mía. Mi deseo es que, cuando llegue ese momento, ella no tenga que enfrentarlo con el mismo vacío y la misma angustia con la que yo lo viví. Que tenga acceso a información, a apoyo emocional, a una mano amiga que le diga: “Es duro, pero estoy contigo para lo que necesites”.
Esa es la esencia de Fundación Lidera. Convertir el dolor en propósito, la pérdida en acción, la soledad en comunidad. Porque nadie debería enfrentar sus batallas más difíciles sin ayuda. Y porque, con el apoyo adecuado, podemos aprender a sanar y a seguir adelante, más fuertes que nunca. Levanta conmigo la mano por la salud mental de las mamás que están por venir.
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