Fuente: Sandra Gonzálvez. Vanitatis.
La tristeza tras el parto es algo muy común y habitual en la mayoría de las mujeres, pero este tema sigue siendo tabú debido a que la sociedad parece seguir juzgando el hecho de que una mujer pueda sentirse triste, apática o decaída tras haber sido madre.
El experto psicólogo Alberto Soler ha publicado en su cuenta de Instagram (@asolers) un vídeo acerca de estas cuestiones en el que señala las diferencias entre la tristeza y la depresión posparto y cuándo es necesario recurrir a un especialista.
“Entre un 10 y un 15% de los casos los síntomas no sólo no desaparecen sino que se mantienen y agravan”.
Alberto Soler. Psicólogo.
Alberto Soler afirma que, tras el parto, es normal que la mujer sienta y experimente sensaciones alejadas de la felicidad debido a los complicados momentos que supone la recién estrenada maternidad, momentos para los que nadie está preparado al cine por cien. Y es que, tal y como sostiene el psicólogo, todo cambia de golpe y vivirlo en primera persona (aunque ya supiéramos que las cosas iban a cambiar) es algo bastante difícil de asimilar.
Sentirse triste, melancólica, incompetente, incomprendida o, incluso, tener dudas respecto a si haber tenido ese bebé ha sido una buena idea, es lo que se conoce como tristeza posparto, y, en contra de lo que dicta la sociedad o el entorno más cercano, es normal sentirla durante los primeros días o las primeras semanas siguientes al nacimiento del bebé.
Esta tristeza posparto está considerada como algo natural y normal después del parto y no requiere tratamiento porque estos síntomas suelen ser leves y transitorios y remiten de manera espontánea a las pocas semanas.
[Desde Fundación Lidera matizamos esta información ya que no todo proceso natural debe ser normalizado y la depresión posparto sí debe tratarse aún siendo incipiente. Precisamente, la cultura popular agrava esos problemas restándole importancia y haciendo sentir vulnerables a las madres si no terminan de superar esa tristeza. El tratamiento es, sobre todo, preventivo. Es necesaria más información, más herramientas, más preparación al posparto. Si las madres saben exactamente a qué se enfrentan y tienen las estrategias adecuadas, el riesgo de cronificación se reduce. Prevenir y no curar].
Pero Alberto Soler hace especial hincapié en que entre un 10 y un 15 por cien de los casos estos síntomas no solo no disminuyen, sino que se mantienen y agravan dando lugar a una depresión posparto, un problema mucho más serio que requiere de ayuda profesional para que no se cronifique en el tiempo.
En la depresión posparto, los sentimientos como la tristeza, la ansiedad o la desesperación son tan elevados que pueden impedir llevar a la madre el desempeño de tareas cotidianas y habituales, por lo que buscar ayuda, tal y como recalca el psicólogo, es fundamental y de vital importancia.

