Juan Pedro Vegas. Psicólogo de Fundación LIDERA Salud Emocional
Al igual que cualquier empleado/a de una empresa, el deportista también se siente afectado por el abandono de la actividad diaria, pero con algunos factores diferenciales respecto al trabajador/a de la empresa, en los cuales, incidiremos en dicho artículo.
Recientemente hemos conocido la retirada de grandes leyendas del deporte como Toni Kroos o Rudy Fernández, pero hay muchísimos deportistas de élite que pasan por este difícil proceso y que, en la mayoría de casos, no tienen tanta ayuda para adaptarse.
“Contamos con grandes deportistas de alto rendimiento que han desarrollado competencias muy útiles para el desarrollo profesional en otros empleos”
JUAN PEDRO VEGAS. Psicólogo de Fundación Lidera.
La ruptura en la continuidad de las rutinas diarias facilita un estado de incertidumbre hacia el futuro más próximo; y dicha incertidumbre puede ocasionar estrés, ansiedad e incluso depresión tanto en el deportista como en el empleado/a de una empresa.
Pero, tal y como comentamos previamente, hay un factor diferencial entre la jubilación de un empleado/a de una empresa y el deportista profesional, y es la edad del abandono voluntario / legal de la actividad laboral. Si un empleado de una empresa se jubila alrededor de los 65-67 años, el deportista profesional lo suele hacer entre los 35 y los 40 años (en función de la actividad deportiva), lo que potencia los niveles de incertidumbre ante el presente más inmediato en el caso de no tener planificada su retirada.
Si bien es cierto que toda actividad laboral tiene un fin, ¿cuántos de los empleados/as y deportistas planifican su abandono voluntario? La respuesta es fácil: pocos/as.
¿Cómo ayudan las empresas o clubes deportivos a favorecer esa planificación? La respuesta es idéntica a la anterior: pocos/as.
El acompañamiento por parte de un psicólogo/a y un coach profesional (especializado en el ámbito del desarrollo profesional) junto al deportista es esencial en las etapas previas a la retirada deportiva, no sólo para facilitarle una estabilidad laboral posterior; sino también para empatizar, ayudarle a ventilar las emociones y a adelantar situaciones y emociones que vivirá el día D cuando su rutina no sea la misma que ha llevado a la práctica durante años. Además de generar nuevos entornos donde puedan aportar un valor añadido por las competencias desarrolladas durante su etapa de alto rendimiento. Esto nos ayudará en cierta medida a reducir sus niveles de estrés y ansiedad, pero no el anhelo por continuar desarrollando la actividad practicada durante años.
Contamos con grandes deportistas de alto rendimiento que, tras finalizar su periplo deportivo -donde han desarrollado competencias muy útiles para el desarrollo profesional en otros empleos- tienen el potencial suficiente para desarrollar proyectos de valor personal y profesional, pero lo desconocen porque no ha habido nadie que le haya acompañado años atrás para ofrecerle alternativas de cara a futuro e incluso una gran parte de ellos, desconoce que poseen competencias y habilidades que pueden abrir nuevas puertas en su desarrollo profesional.
Dicho acompañamiento, de la mano de un profesional de la psicología del deporte y profesionales con experiencia en desarrollo de competencias y/o desarrollo directivo, puede facilitar el conocimiento de lo que le deparará en las próximas etapas de su vida profesional/personal, así como de las habilidades y competencias a desarrollar para alcanzar los objetivos fijados.
Dentro de poco, el 11 de agosto cuando se clausuren los JJOO de París 2024, muchos deportistas se enfrentarán a este duro reto emocional.
Desde la Fundación LIDERA Salud Emocional y LIDERA Salud Integral, facilitamos la ayuda y herramientas necesarias para facilitar la calidad de vida a las personas y a generar, en las organizaciones, entornos saludables y seguros psicológicamente.
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