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Ser felices para trabajar, en lugar de trabajar para ser felices

Franzel Delgado Buloz. Consultor en Optimización del Rendimiento del Activo Humano Empresarial.

Pasan los años, innovamos en procesos y tecnología, anunciamos hallazgos insospechados en las dinámicas de los negocios, rompemos paradigmas sociales hasta ahora inamovibles y sin embargo, sigo atendiendo atónito a la escasa importancia que se le da en las empresas al estado de felicidad de su activo humano.

Y es que, evoluciona el mundo en todo sentido, y sin embargo quienes rigen la comunidad corporativa del planeta, en su mayoría y desde mi humilde punto de vista, siguen no siendo capaces de entender que el Director Comercial, el CTO, la VP de Marketing, el Consultor Jr., la Contable Senior o al Jefe de Obra, por citar algunos casos, son antes, hijos, hermanas, maridos, madres…

Aquella empresa u organización que sea capaz de atender de manera efectiva el componente humano de sus trabajadores, aumentará de forma exponencial, las probabilidades de alcanzar esos deseados KPI’s

Franzel Delgado. Consultor en Optimización del Rendimiento del Activo Humano Empresarial.

Me explico con mayor claridad: Esos individuos que ostentan las posiciones mencionadas en sus respectivas empresas, antes de ese título conferido por la burocracia corporativa en un momento puntual de su vida laboral, y de las expectativas que tienen sus superiores de que aporten lo que de sus currículos se espera para contribuir a los objetivos de su respectiva organización, SON EN ESENCIA SERES HUMANOS, que sienten y padecen en concordancia con esa realidad superior e inevitablemente preponderante respecto a todo lo demás.

Sí, cada una de esas personas que ejercen funciones profesionales, técnicas, operativas dentro de un organigrama, son individuos regidos esencialmente por su condición humana, a la que responden principalmente y por encima de todo lo demás, sin importar cuán crítico pueda esto ser para su empresa. Así, esa increíblemente preparada, capaz y dispuesta VP de Marketing, no tendrá el foco necesario para dar solución efectiva a las demandas de su CEO, si en su rol como madre, por ejemplo, domina la ansiedad de tener a su hijo en una situación indeseada. Y ese caso, podemos extrapolarlo a cualquier otra circunstancia en la que se espere “del empleado” resultados óptimos, especialmente sostenidos en el tiempo, al margen de la situación real que atraviese como “ser humano”.

Entendiendo el argumento anterior como uno sumamente difícil de rebatir es que se torna efervescente mi incredulidad ante la realidad de que insistimos en esperar resultados óptimos del trabajador, cuando la verdad, es que no cuidamos del bienestar integral de este “como individuo”. Y en esa misma tónica, proponemos y exigimos el alcance de una diversidad de KPI’s que dan sentido a nuestro negocio, sin la sensibilidad ni la claridad de entender que serán imposibles de lograrse, si los “seres humanos” encargados de que eso suceda, no se encuentran tan bien como  aparentan estar.

Shawn Anchor, (experto en Psicología Positiva, Universidad de Harvard), sostiene que

solo el 25% de los éxitos en el trabajo están relacionados con el coeficiente intelectual, el 75% restante están relacionados con los niveles de optimismo, el apoyo social y la capacidad para ver el estrés como un desafío en lugar de como una amenaza. Mientras, un estudio de la Oxford University’s Saïd Business School destaca que los trabajadores felices son un 13% más productivos.

Tomando en consideración esa cualificadas referencias y todo lo comentado hasta ahora, desde la más sincera humildad, pero seguro de estar usando correctamente mi experiencia de décadas en diversas áreas del mundo laboral, corporativo y de las relaciones humanas, creo honestamente que aquella empresa u organización que sea capaz de atender de manera efectiva el componente humano de sus trabajadores, aumentará de forma exponencial, las probabilidades de alcanzar esos deseados KPI’s. Esto, es absolutamente posible con herramientas y metodologías que implican una inversión más que razonable y de sencilla aplicación, que además de ser increíblemente rentable en lo tangible, les ofrecerá a quienes sean capaces de imponerlas en sus empresas, muchas veces en contra de un recalcitrante escepticismo por parte de detractores de estas corrientes, la satisfacción de haber propiciado un clima organizacional, para ellos y para sus trabajadores, en el cual es mucho más grato vivir y ser felices, lo cual, más que un beneficio para estos y una contribución para su empresa, es un increíble aporte a nuestra sociedad.

¡Mucha suerte a quienes se unan a esta maravillosa cruzada!

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